Bateleur Eagle1
Instrúyeme, Señor, en tu camino para conducirme con fidelidad. Dame integridad de corazón para temer tu nombre.  Psa 86,11

Lucha espiritual de forma práctica 12.01.10

 

El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.
          Juan 10:10

Queridos hermanos y hermanas,
la Palabra de Dios habla claramente que no estamos en una batalla contra la carne, sino contra poderes espirituales! El hecho es que tenemos una armadura para luchar, Jesús nos dio autoridad para pisotear serpientes y escorpiones y poder sobre toda la fuerza del enemigo, y así nada nos hará daño: “Sí, os he dado autoridad a vosotros para pisotear serpientes y escorpiones y vencer todo el poder del enemigo; nada os podrá hacer daño.” (Lucas 10:19). Sin embargo, la mayoría de los cristianos no luchan y más aún ni siquiera saben cómo luchar.

En los últimos años descubría que cuando escribía, la gente literalmente batallaba con problemas de pareja, disputas, problemas de los niños, etc., pero siempre se oponía algo, por desgracia: muchos de ellos se rendían o nunca iniciaban la lucha. Somos la generación del "café instantáneo", y si no pasa algo de inmediato, nos damos por vencidos. Pero la vida de fe tiene que ver con la perseverancia y superación.

En 1990, mi esposo y yo nos casamos. Mi esposo era antes espiritista, y cuando conoció a Jesús, Satanás le advirtió en repetidas ocasiones que "acabaría con él". Y nosotros vimos cómo el infierno se abrió y trató de destruirnos, nuestro matrimonio, nuestra familia, nuestras vidas. No estoy hablando de imaginaciones sino de una realidad. Hasta ese momento yo había sido más o menos una cristiana normalita que servía al Señor, pero en general me decía: "si uno es cristiano siempre hay sol". Luego vinieron los ataques de los demonios y no podía entender más el mundo, puesto que ¡tampoco no me habían enseñado nada al respecto!

Una noche fui a la cama preguntando al Señor, "¿qué está pasando?" A las 4 de la madrugada me fui al baño y cuando volví y me acosté en la cama, ¡sentí que una mano me tiraba! Mi cuerpo estaba ya en la cama, pero mi espíritu se había ido. Vi a Jesús y estaba feliz pero de repente alguien más estaba de pie frente a mí. Mi corazón pesaba, casi no podía respirar, con todo el valor me recompuse para mirar quién estaba delante de mí. Entonces vi la cara horrible de Satanás. Jesús no dijo que Satanás me dejara, no, sino que me dio una espada de oro y dijo: "Perfora su corazón"! Así que tomé la espada y atravesé el corazón de Satanás. Volví en mí, me desperté y desde entonces empezó la aventura.

En primer lugar, tenemos un enemigo, el príncipe de este mundo, Satanás. Estamos en su territorio para peleárselo y traer luz a la oscuridad para que otros se salven. En segundo lugar, tenemos una misión: luchar contra él y es por eso que tenemos una armadura (Efesio 6,10 a 20). Muchos cristianos se esfuerzan por aprender a utilizar a duras penas todas estas armas. ¿Quién o qué es la armadura? Jesús mismo, por lo que debemos estar con Jesús. Mucha gente dice oh, ¡hoy se me ha olvidado poner mi armadura! Pues, ¿acaso te la has quitado? Tengo mi armadura siempre puesta, pero te digo que especialmente en la noche la necesitas aún más. ¿Por qué? Debido a que el mundo espiritual es muy activo en la noche. ¿Por qué? Porque el hombre descansa.

¿Por qué tantos cristianos están sumergidos en problemas? La respuesta es porque no quieren luchar, hay una pasividad increíble. El materialismo nos ha hecho extremadamente pasivos. Si tienes problemas maritales, vas al consejero de matrimonios antes de ir al abogado. Tienes problemas mentales, acudes al ejército de pastores o consejeros. Piensas que ellos deben orar, creer y hasta luchar por ti. Claro, últimamente pagas por ellos. Pero sabes una cosa, la oscuridad aumenta con la aprobación de Dios, para que los cristianos despierten. El Señor permitirá tanta presión en su pueblo para que los cristianos o bien se levanten y luchen o bien caigan. Si vivimos sólo para nosotros mismos, si somos indiferentes a lo que ocurre ahí fuera, entonces el Señor enviará un Goliat y nosotros tendremos que decidirnos si luchar como David o escondernos gobardemente al igual que Saúl y el resto de su ejército.

Cuando la persecución de cristianos empiece, ya no podrás correr a tu consejero, si estás en la cárcel no podrás pedir oración a nadie, si estás ante un juez te encontrarás a solas y es en este punto que Dios nos quiere tener, porque Él es un Dios celoso. Dios está "harto" que estemos siempre en busca de ayuda humana. Él dice: «¡Maldito el hombre que confía en el hombre! ¡Maldito el que se apoya en su propia fuerza... »Bendito el hombre que confía en el Señor (Jeremías17:5-7). A veces me llama la gente para preguntarme lo que debe hacer o si ir aquí o allá o si debe casarse con fulanito o menganito etc... Hermano y hermana, ¡tú tienes el Espíritu Santo, tú tienes un Dios vivo¡ Él está esperando que vengas a él en lugar de siempre acudir a la gente.

Debo decir lo siguiente después de muchos años de experiencia: unos pocos tienen una profunda relación con Jesús, muchos simplemente siguen la corriente, ¿por qué? Debido a que son demasiado cómodos, y perezosos. La pereza es un gran problema en la sociedad y en el Cuerpo de Cristo. Hace unos años tuve una experiencia de noche: vi a través de los ojos del Espíritu una pequeña mujer junto a mi cama, parecía italiana y hablaba sin cesar, bla, bla, bla. No era importante lo que decía pero sí me di cuenta de que era un demonio. Así que lo quería reprender para que se fuera en el nombre de Jesús. Pues, no pasó nada y yo supe que tenía que saber su nombre. En este momento el Espíritu Santo habló a través de mí y me dijo: "¡pereza en el nombre de Jesús vete!" Cuando pronuncié el nombre, la mujer se lanzó como una leona sobre mí. Hubo lucha y por la mañana todavía podía sentir las garras en mi hombro y la cadera. ¿Por qué no se fue a la primera? Creo que el Señor quería que me diera cuenta de lo reales que son estos poderes.

La pereza es un espíritu, un poder y hay que resistirla. Muchos viven como quieran, de acuerdo a sus sentimientos: "Hoy está lloviendo, no puedo salir, mañana hace demasiado calor..." Nos reunimos gustosamente para comer y beber, pero para orar o evangelizar, pues no, ¡Para ello debe sonar una voz de trueno desde el cielo! Pueblo de Dios: o te levantas, luchas y vences o morirás, ¡Es cuestión de vida o muerte!

En la última carta "Nuestros Niños" hemos visto que Satanás quiere destruir a nuestros hijos. Pero no sólo a los niños, pueblos enteros caen al abismo y ¿que es lo que hacemos? De vez en cuando estamos recogiendo firmas a favor o en contra de algo. Este hecho puede a veces tener su legitimación, pero la batalla debe llevarse a nivel espiritual. No estamos luchando contra sangre y carne... (Efesios 6:10-20)

¿Cómo vamos a luchar? En realidad es muy fácil, incluso un niño podría hacerlo. Y tal vez deberíamos enseñárselo, debido a que en los colegios se está extendiendo la locura cada vez más.

Como he dicho, Jesús me dio la espada para luchar. ¿Cuál es la espada? ¡La palabra de Dios!

Si yo oro por las personas o naciones entonces utilizo principalmente dos versículos bíblicos que son clave para mí en la oración. Cuando la gente piensa en oración, se refieren a "pedir" Señor, haz esto y haz lo otro. Cuando yo hablo de la oración, me refiero a ejercer la autoridad que nos ha dado. ¿Cómo?

Vamos primero a Mateo 16:19 y 18:18 “Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos: todo lo que ates en la tierra será atado en los cielos, y todo lo que desates en la tierra será desatado en los cielos” Incluso hay una traducción (comentario del traductor: por lo menos en alemán) que dice “lo que tu permitas en la tierra lo permitirás en el cielo y lo que prohíbas en la tierra lo prohibirás en el cielo”, ¡Tremendo!

¿Qué atamos, pues? A Satanás y sus espíritus malignos que atacan a nosotros y a otros. ¿Qué es lo que resolvemos? Las penas de la gente plagada de demonios. ¿No es así de simple? Un juego de niños, sin embargo, apenas se hace.

Hace unos años yo estaba con OM en el puerto de El Pireo. De repente estalló una disputa entre una agente de policía y un taxista. Uno tenía la impresión de que eso iba a acabar en una pelea. Yo estaba de paso. ¿Y qué hice? Dije: en el nombre de Jesús ato el espíritu de la disputa, en el nombre de Jesús, Satanás vete, proclamo la paz de Dios. ¿Qué pasó? La disputa se detuvo de inmediato y un hermano le dio a la agente de policía un tratado y todo terminó. Otro ejemplo: Cuando estuve en diciembre en Viena, comenzó de repente, en la calle, entre una mujer y un hombre una discusión que iba en aumento ¿Qué hice? Dije: Satanás, en el nombre de Jesús ¡Cierra la boca! ¡cállate! Te ato y declaro la paz de Dios! ¿Qué pasó? De repente, el hombre se fue y reinaba el silencio.

Lo que he contado ahora, lo he visto infinidad de veces en la familia. ¿Conoce usted la situación en la que una familia está reunida en armonía y de repente se desata "el infierno" (se discute) por una pequeñez? ¿Qué hacer en tal caso? O te mantiene carnal y peleas o te das la vuelta para ir a otra habitación para decir: "voy a resistir a Satanás en el nombre de Jesús, ¡vete! La sangre de Jesús está presente, el nombre de Jesús está presente, no tienes nada que hacer aquí, ¡sal! Te ato y proncuncio la paz de Dios para nosotros. Esta oración se puede hacer una y otra vez, ores por los creyentes o no creyentes, ya sea que ores por una situación o persona.

Ahora vamos a 2 Corintios 10:4-5 “porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo

Esta es la clave número dos. ¿Dónde empiezan las peleas o incluso las guerra? ¡En la mente! Satanás incitó a los hombres contra las mujeres, los niños contra los padres, las personas contra las personas. y envía las flechas a la mente: mi marido no me quiere... hoy los vecinos están raros... nadie me quiere... Mi vida no tiene valor... ¿Y qué hacemos?
Una vez que nos demos cuenta de que un pensamiento no es del Señor, hay que atarlo. ¿Cómo hacemos esto? Si oro por mí mismo o por otros, después de haber utilizado la primera clave, paso a la segunda. Con mi mano tapo mi frente y digo: En el nombre de Jesús destruyo todas las fortalezas en mi mente, todo pensamiento malo. El pensamiento negativo lo derribo y lo llevo a la obediencia de Jesús e ilumino mi mente. Se haga luz y la oscuridad huya y la paz de Dios sea sobre mí y en mí! Yo hago lo mismo para cada persona por la que oro. Y he visto incontables veces que la gente cambia y a menudo ya no sabe por qué peleaba, etc.
Dios responde cuando usted toma su palabra y ahuyenta a Satanás, pero si siempre sólo dices: haz esto y lo otro Seño, entonces pensará el Señor: He hecho todo ya hace 2000 años por ti, ¿qué más quieres? Camina en victoria, en lo que ya hice hace mucho tiempo.

El pueblo de Dios está tan plagado, lleno de problemas, me duele mucho ver nuestro estado. Hay personas que luchan en el frente de un país y se ven atacadas en gran medida. Mi marido también experimenta cosas de las que no tengo ni idea, pero siempre a última hora el Señor vence. Muchos cristianos están atados por su lucha y estado pasivo.
El diablo puede salir y entrar a su antojo, hacer lo que quiere y nadie hace nada al respecto. Una hermana me dijo una vez: ¡Yo odio a Satanás! Le dije que no hablara así o no tendría la protección de Dios. ¿Por qué? ¿Cómo luchaba Jesús? Con la palabra: ¡Está escrito! Nunca de manera emocional. Una noche tuve un sueño. Estaba frente al espejo y dijo: ¡Satanás te odio! Porque él nos había atacado. En este momento Satanás me agarró por detrás y sentí sus garras. Traté de liberarme, pero parecía imposible. Yo sabía que algo andaba mal. Cuando me desperté, le pregunté al Señor por qué yo no tenía ninguna autoridad? Abrí la Biblia y allí estaba la respuesta: Números 23.8: "¿Por qué maldeciré yo al que Dios no maldijo? ¿Por qué he de execrar al que Jehová no ha execrado?"

Incluso Satanás es una criatura de Dios, no puedo luchar contra él de forma emocional, sino con la espada de Dios. De lo contrario, el Señor no puede hacer nada.

Hermanos, yo podría escribir aún mucho más, pero si comenzáis a practicar Mateos 16, 19 y 2 Corintios 10:4-5 vais a tener vuestras propias experiencias, vencer y ver cambios en vuestras familias etc.

Una mujer me escribió que hacía todo esto desde hacía años y no había cambiado nada. Entonces, comprueba tu corazón: por ejemplo, ¿estás amargada con tu marido? Sabéis, a menudo queremos las mujeres cambiar a nuestros esposos, pero el Señor nos quiere cambiar ¡primero a nosotras mismas!

Que el Señor nos despierte de nuestra pasividad, de nuestras excusas, de nuestro letargo. El León de la tribu de Judá ruge! ¿Oyes su rugido? Hoy va a ser para la salvación, mañana podrá ser para tu juicio.

¡La paz de Dios sea con vosotros!

Catherine Hafner una servidora de Jesucristo.